Qué publicar en Instagram si tienes una peluquería
Las peluquerías tienen el contenido más fácil del mundo y la agenda más difícil para hacerlo. El antes y después se resuelve solo; lo que nunca se diseña es todo lo del medio: el servicio nuevo, el turno libre del jueves, el precio que nadie se anima a publicar. Estas son 28 publicaciones que llenan esos huecos, para qué sirve cada una y la línea que tendrías que escribir para que salga.
Actualizado el 6 de septiembre de 2026
28
ideas para peluquerías, con el brief de cada una
Un servicio nuevo, con cómo reservar
Balayage, keratina, una carta de corte masculino: un servicio que nadie conoce es un servicio que nadie reserva. Nómbralo, ponle precio si puedes, y di exactamente cómo se reserva: mensaje, enlace, teléfono. La forma de reservar va dentro de la imagen, porque es la parte a la que la gente le saca captura.
El brief que lo produce “ahora hacemos balayage, desde $120, reservas por mensaje o por el link de turnos”
Una promoción de primera visita con la fecha límite en la imagen
Las promociones para clientes nuevos funcionan, y funcionan mucho mejor con fecha de vencimiento. Sin fecha la publicación es un descuento; con fecha es un motivo para actuar hoy. La fecha va dentro del arte, en un tamaño que se lea desde la miniatura de la grilla.
El brief que lo produce “20% de descuento en tu primera coloración, solo clientes nuevos, hasta fin de mes”
Turnos libres esta semana
Es la publicación que mejor convierte en una peluquería y la que más vergüenza da publicar. Un sillón vacío el jueves a la tarde no factura nada; una publicación que lo dice lo llena. Que sea simple: el día, la hora y cómo tomarlo.
El brief que lo produce “tenemos el jueves a la tarde libre, corte y brushing, escríbenos para tomarlo”
Los productos que usas, y por qué
Es la publicación que justifica tus precios sin nombrarlos nunca. Nombra la línea que usas y di qué le hace al pelo. De paso vende el producto en góndola, que es el margen que la mayoría deja sin tocar.
El brief que lo produce “usamos este tratamiento de enlaces en cada coloración, explicar por qué protege el pelo”
Búsqueda de estilista o asistente
En peluquería se contrata más por el feed que por los portales de empleo, porque tus seguidores ya conocen el lugar. Di el sillón, los días y si aceptas a alguien recién salido de la escuela. Lo concreto recibe respuestas.
El brief que lo produce “buscamos estilista tres días por semana, alquiler de sillón o sueldo, escribir por mensaje”
Cuidado de temporada
El color que se va en verano, los peinados de fiestas, la sequedad del invierno. Las publicaciones de temporada son las que más se guardan, porque son útiles antes que promocionales. Da un consejo real y deja que la reserva sea la segunda idea.
El brief que lo produce “cómo evitar que el color se apague en verano, tres cosas que de verdad ayudan”
Un consejo que no te cuesta nada dar
El consejo es la confianza más barata que puedes comprar. Cuenta cómo hacer que el color dure, cuánto esperar entre cortes, por qué lavar menos. Nadie deja una peluquería por haber aprendido algo de ella.
El brief que lo produce “cuánto conviene esperar de verdad entre coloraciones, y por qué lavar menos ayuda”
Gift cards antes de las semanas de regalos
La gift card es el producto de peluquería con mejor margen y peor marketing. Hay que publicarla antes de que la gente empiece a buscar, no durante. Dos semanas antes del Día de la Madre o de las fiestas, con el monto y dónde se compra.
El brief que lo produce “gift cards para el Día de la Madre, por cualquier monto, se compran en el salón o por mensaje”
La lista de precios, tal como es
La mayoría de las peluquerías esconde los precios y después se pasa la semana contestando "cuánto cuesta" por mensaje. Publicar la carta te hace perder a quien nunca iba a reservar y te ahorra la conversación. Pon rangos y no un número único, y aclara qué mueve el precio —el largo, la cantidad de pelo, cuántas sesiones lleva un color— para que nadie llegue esperando el mínimo.
El brief que lo produce “nuestra lista de precios de corte y color, con rangos y no precios fijos, aclarar que el pelo largo o muy abundante cuesta más”
El aumento de precios, avisado un mes antes
Los precios suben y el cliente se entera en la caja, que es el peor lugar posible. Dilo en el feed con la fecha desde la que rige, una sola vez y sin pedir perdón. Los habituales pueden reservar antes con el precio viejo, y esa es una última impresión mucho mejor que una sorpresa al pagar.
El brief que lo produce “desde el 1 del mes que viene la coloración sube un 10%, avisar ahora para que puedan reservar antes”
Una publicación por cada estilista, con sus días
Nadie reserva en una peluquería: reserva unas manos. Dale a cada estilista su propia publicación con el trabajo que mejor hace, los días que está en el salón y cómo pedirlo por nombre. Hazla para todos los sillones y no solo para el más ocupado, porque si no el cliente reserva con quien esté libre y termina con una persona distinta cada vez.
El brief que lo produce “un post sobre mara, hace cortes en pelo rizado y trabaja de martes a viernes, que la pidan por nombre”
Una estilista nueva con la agenda vacía
Un sillón nuevo no factura hasta que se sabe que existe, y la presentación que escribe casi todo el mundo es una tarjeta de bienvenida sin información. Muestra dos trabajos suyos, di en qué se especializa y di sin vueltas que tiene lugar este mes. Un precio de presentación en sus primeras semanas es justo para ella y para ti.
El brief que lo produce “julia se sumó al equipo, hace corte masculino y degradados, tiene turnos todo el mes y el primer corte con ella tiene 20% off”
La consulta antes de tocar el pelo
Los diez minutos del principio son la parte que el cliente no sabe que existe, y la que evita casi todos los finales malos. Explica qué preguntas, por qué miras las puntas y la raíz, y que vas a decir que no si la foto no se puede hacer hoy. Ordena las expectativas antes de que la persona ya esté sentada con la capa puesta.
El brief que lo produce “explicar que toda coloración empieza con diez minutos de consulta, miramos tu pelo y te decimos qué es realista”
Cómo traer una foto de referencia
A todos los estilistas les llevaron alguna vez la foto de un rubio con filtro, hecho sobre pelo virgen, para copiarlo en un pelo castaño teñido en casa. Enseña qué conviene traer: una foto con luz de día, una que te guste y otra que no, y el historial del propio pelo. Es de las publicaciones que se guardan más de lo que reciben likes, y te ahorra el turno en el que nadie gana.
El brief que lo produce “cómo elegir la foto de referencia antes de tu coloración, fotos con luz natural y cuéntanos qué te pusiste antes”
El turno que dura cinco horas
Un rubio completo no entra en la hora del almuerzo, y quien lo reservó un viernes a las cinco de la tarde se entera tarde. Di cuánto dura de verdad cada servicio para que la gente pueda organizar el día alrededor. Súmale el detalle práctico —come antes, trae auriculares, no lo reserves antes de una cena— y deja de sonar a advertencia.
El brief que lo produce “un rubio completo aquí lleva cuatro o cinco horas, come antes de venir, trae auriculares y resérvalo temprano”
El color que llevó tres turnos
La foto única del después es la mentira que cuenta todo el rubro. Publica la versión honesta: de dónde salía el pelo, qué se logró en la primera sesión y cómo se veía tres meses después. Atrae al cliente dispuesto a hacerlo bien y espanta al que cree que se resuelve en una tarde.
El brief que lo produce “el rubio que construimos en tres sesiones desde junio, mostrar cómo quedó cada vez y cuánto tardó”
Una reseña que escribió una clienta de verdad
Un arte con cinco estrellas doradas y ningún nombre no convence a nadie. Haz captura del mensaje real, pide permiso antes de publicarlo y deja los errores de tipeo donde están. Si quieres que lleguen más, el momento de pedirlas es cuando la persona todavía se está mirando el pelo en el espejo, no por correo tres días después.
El brief que lo produce “captura del mensaje que nos mandó carla después de su keratina, nos dio permiso para publicarlo”
La política de cancelación, dicha sin enojo
Todas las peluquerías tienen turnos que se caen y casi todas lo tratan en un caption escrito en un mal día. Publícala como información y no como queja: cuánta anticipación necesitas, qué pasa con el anticipo y cómo se mueve un turno. Una vez por temporada alcanza, y funciona mejor que una historia llena de indirectas.
El brief que lo produce “nuestra política de cancelación, 24 horas de aviso para mover o cancelar, el anticipo reserva el lugar, escrito tranquilo”
Cómo se reserva y cómo se paga
Los turnos que se pierden por un "¿aceptan tarjeta?" son más de los que nadie quiere contar. Una sola publicación: el enlace de reserva, el horario en que alguien contesta de verdad, si pides anticipo y qué medios de pago aceptas. Fíjala arriba y vuelve a publicarla cada vez que alguna de esas cosas cambie.
El brief que lo produce “cómo reservar con nosotros, el link, contestamos mensajes de 10 a 19, aceptamos tarjeta y transferencia, anticipo para color”
El brushing y el resto del menú corto
El cliente cree que una peluquería es corte y color y nada más, así que los servicios de cuarenta minutos quedan sin vender. No son nuevos, y ese es justamente el punto: publica el menú corto aparte, brushing, corte de flequillo, retoque de raíz, barba, un tratamiento mientras esperas. Son los turnos que llenan los huecos entre los largos, que es donde un sillón termina de facturar el día.
El brief que lo produce “nuestros servicios rápidos, brushing, corte de flequillo y retoque de raíz, todos en menos de una hora, con precios”
El primer corte de un niño
Pide permiso a los padres y después publícalo, porque es la publicación que llega a gente que nunca oyó hablar de ti. Di también la parte práctica: que atiendes niños entre semana por la mañana, que el primero lleva más tiempo, que llorar es normal y que no apuras a nadie. Los padres eligen peluquería exactamente por esa frase.
El brief que lo produce “el primer corte de tomás, con permiso de los papás, atendemos niños por la mañana y nos tomamos el tiempo que haga falta”
Peinados de boda y de fiesta, meses antes de la temporada
Los peinados de boda y de graduación se reservan mucho antes de que las peluquerías empiecen a publicarlos, así que las mejores fechas quedan para quien habló primero. Publica en temporada baja, no la semana anterior, y pon adelante la prueba de peinado: esa es la reserva que estás pidiendo en realidad. Aclara cuánto cuesta la prueba y si se descuenta del precio del día.
El brief que lo produce “tomamos peinados de boda para la primavera, la prueba cuesta $40 y se descuenta del precio del día, reservar la fecha temprano”
La mesa de color después de cerrar
La parte del oficio que nadie ve: los bols mezclándose, los papeles de mecha cortados y apilados, las toallas dobladas a las nueve de la noche. Es la publicación más barata que vas a hacer y logra algo que ningún antes y después consigue, que es mostrar que esto es un oficio con horas de trabajo detrás. Grábalo vertical, no narres nada y deja el sonido del salón.
El brief que lo produce “un clip tranquilo de la mesa de color después de cerrar, mezclando y ordenando, sin música y sin voz en off”
Cuando un color no sale como se acordó
Le pasa a todas las peluquerías y disimularlo es lo que hace que el cliente no se anime a decírtelo. Di en voz alta qué haces al respecto: cuántos días tiene para volver, que el arreglo no se cobra, y que prefieres enterarte en la primera semana antes que leerlo en una reseña. Publicarlo incomoda, y saca el único riesgo real de probar una peluquería nueva.
El brief que lo produce “si tu color no quedó como lo habíamos hablado, tienes diez días para volver y lo corregimos sin cargo, preferimos que nos lo digas”
Lo que no haces, y a quién mandarías
Decir que no en público es lo que hace creíble el sí. Si no haces extensiones, o no eres la peluquería indicada para rizos muy cerrados, o no trabajas sobre un pelo que se decoloró en casa la semana pasada, dilo y nombra a alguien que sí. Pierdes turnos que ibas a resolver mal igual, y la recomendación suele volver en el otro sentido.
El brief que lo produce “no hacemos extensiones, si buscas eso ve al salón de la esquina, preferimos mandarte antes que hacerlo mal”
La tendencia del momento, con tu opinión
Cada tanto hay un corte o un color que todo el mundo pide, y la peluquería que se limita a repostearlo se ve igual que cualquier otra cuenta. Di si funciona de verdad: sobre qué pelo, cuánto mantenimiento pide y a quién no le conviene. Tener una postura es la única razón para publicar sobre una tendencia.
El brief que lo produce “nuestra opinión honesta sobre el cobrizo que todo el mundo está pidiendo, a quién le queda y cuánto mantenimiento lleva”
El tinte de supermercado, sin regañar a nadie
Muchas correcciones de color empiezan en el pasillo de un supermercado, y regañar a la gente no evitó nunca ninguna. Explica en palabras simples qué le hace ese tinte al pelo, cuánto cuesta una corrección en tiempo y en sesiones, y qué hacer si ya pasó. El tono es toda la publicación: el cliente que se siente juzgado reserva en otro lado.
El brief que lo produce “qué pasa cuando te tiñes en casa y cómo lo corregimos, explicarlo sin hacer sentir mal a nadie”
La calle en la que estás
Una peluquería es un negocio de barrio y casi ninguna publica como tal. Dónde estacionar, el café al que mandas a la gente mientras el color actúa, la tienda de al lado con la que se intercambian clientes. Es la publicación que otras cuentas del barrio comparten de verdad, y llega a personas que pasan por tu puerta todos los días.
El brief que lo produce “dónde estacionar cerca del salón y el café de al lado al que te mandamos mientras el color actúa”
Veintiocho publicaciones son un par de meses del feed de una peluquería sin repetirte y sin un solo antes y después. Si prefieres planificar el año entero de una vez en lugar de los próximos dos meses, el calendario de contenido lo desglosa mes por mes.
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